Un día de playa
Paseo a orillas del mar
Sorolla
El viento abre surcos sonoros en el aire,
alto vuela un parasol,
unas gaviotas buscan el rumbo perdido
y gritan su descontento en un cielo que no se deja ver.
Las olas se levantan enfurecidas,
pagando con sus vidas la loca carrera hasta la playa,
el Levante, indomable y caprichoso, nos visita
esta mañana y nos obsequia con revoloteos de su carácter.
Recogemos las cosas y nos marchamos…. pronto
habran desaparecido nuestras huellas en la arena.


El beso (Gustav Klimt)